16/6/12

Moonrise Kingdom

Hoy he visto Moonrise Kingdom, una de niños enamorados, adultos tristes, una fuga y una tormenta.

Precioso
Séptimo largometraje de Wes Anderson, el mejor moderno del mundo. Si empiezo así es para destacar desde el principio lo absolutamente entregado que estoy al trabajo de este tipo y, por lo tanto, la subjetividad bajo la que se escribe esta crítica.

Moonrise Kingdom incluye todas las señas de identidad visuales del director: Su gama de colores, maquetas, stop motion, travelings laterales, planos picados, slow motion… La fotografía volverá a dejar con la boca abierta a sus seguidores y podrán renovar los fondos de pantalla de su ordenador.

En cuanto a la trama y personajes, exactamente igual: adultos que son como niños, niños que son como adultos, felicidad triste, depresiones innatas, personalidades atípicas y, ya sea de manera intencionada o no, aisladas de la sociedad… El mundo de Wes Anderson vamos.

Instagram Kingdom
Con esta reiteración tanto en la forma como en el fondo, muchos pueden empezar a cansarse o a no entrar en el juego del director si desde el principio no les gustó. Estos seguro que no se quejan del agobiante y cansido Todd Solondz, otro director modernete pero en las antípodas de Anderson en cuanto a mis preferencias se refiere.

El artista
Por otra parte también puede decirse que con siete películas, ninguna de ellas excesivamente taquilleras y generalmente reservadas para cinéfilos o modernetes, Wes Andersón es uno de los directores actuales con una imaginación y marca visual más definida, poética y atractiva del momento. Puede que ahora que Tim Burton está más pendiente del ordenador que de la plastilina, muchos descubran al nuevo director de los marginados (outsiders para los que lo sigan por su aspecto más Instagram).

Jesús Callejo
La trama de Moonrise Kingdom nos lleva a una isla de Nueva Inglaterra en los años 60. Sam es un niño huérfano que pasa el verano en un campamento de scouts. Suzy es una niña deprimida que crece junto a sus tres hermanos pequeños mientras ve como sus padres no se soportan mutuamente. Sam envidia la familia de Suzy y Suzy la libertad de Sam por lo que se enamoran y escapan para vivir juntos. Los compañeros scouts, los padres afligidos, el guarda de la isla, Servicios Sociales y hasta un diluvio intentarán que Sam y Suzy no estén juntos.

Jared Gilman y Kara Hayward son la pareja protagonista. Ambos están genialmente escogidos y pese a ser su primera actuación se desenvuelven satisfactoriamente. El resto es un conglomerado de los básicos de Anderson junto con dos o tres caras importantes que siempre se terminan apuntando a la fiesta.
El elenco
Entre los nuevos están Edward Norton y Harvey Keitel haciendo de jefe y comandante scout respectivamente. Norton añade a su lista de roles diferentes el de pazguato y  a Keitel no le hace falta ya añadir nada a su lista. También se estrena Bruce Willis haciendo de poli triste y tontorrón como nunca. Frances McDormand y Bill Murray son el matrimonio cansado, Jason Schwartzman un scout crecidito, Tilda Swinton es Servicios Sociales y Bob Balaban el narrador de la historia y experto en condiciones climatológicas adversas.

Mapaches indios
De esta lista el que se lleva la palma es Bill Murray que, salvo en la primera, ha salido en todas las pelis de Anderson y empata con Owen Wilson ya que esta es la primera vez que no está involucrado en un proyecto del que fuera su compañero de estudios.

El que si que vuelve es Mark Mothersbaugh haciendo su aportación a la banda sonora aunque esta vez, como en Fantástico Sr. Fox, la batuta está en manos de Alexandre Desplat. Y es que aquí se cambia la compilación de temas poperos por un refrito clásico muy preciso de Benjamin Britten basado a su vez en la obra de Henry Purcell. El resultado es perfecto.

Plano obligatorio
Sobre la inspiración para la temática del guión, escrito junto a Roman Coppola, el director ha comentado que no se basa en su infancia si no en la infancia que le hubiese gustado tener. En realidad lo que cuenta es una historia de amor entre dos niños que solo quieren ser mejores adultos que los que les rodean. Un amor que no sé si será profundo o una simple idealización pero que ellos defienden con pasión.

Nada que añadir
El caso es que puede que los protagonistas no estén rompiendo tantas normas morales como ocurría, por ejemplo, en la fabulosa Tideland de Terry Gilliam, pero son perseguidos igualmente. Así se llega fácilmente al punto donde el realizador de Life Aquatic se encuentra más a gusto, la vida agridulce. La felicidad que viene de la tristeza y la pena de llegar a ser feliz. Otra comedia tristemente divertida de Wes Anderson. Otro regalo para sus fans.

Y como me pirran las listas, aquí sus siete largometrajes puntuados como me da la gana que para eso estáis aquí cotilleando. No olvidéis revisar el juego que se trae el tipo de los títulos en español de alargar o acortar según le parece conveniente:

Superpoderes de vigía
Aquí el tráiler. Si os ha gustado alguna de sus anteriores, al cine. Si no conocéis su mundo, probad suerte. Por compararlo con un producto parecido, Napoleon Dynamite no existiría sin Wes Anderson. Un 9’25.

P.D.: Aquí el filmonográfico sobre el director en Combo Radio donde hablamos de todas sus pelis, cortos, anuncios y de lo que haga falta.

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