7/8/14

Begin Again

Begin Again, segundas oportunidades te aguardan en cada esquina.

Café, guitarra y Nueva York, siguiente
Primera película americana del irlandés John Carney y también primera obra con distribución internacional desde su éxito con la mucho más interesante Once. Aquí parece dispuesto a repetir parte de las bondades de aquella pero entremezclándolas con un envoltorio más hollywoodiense.

La trama nos cuenta cómo un productor musical en las últimas, conoce a una íntegra compositora que vive un momento sentimental horrible. Ambos se salvarán mutuamente mientras vamos conociendo cómo han llegado a esa situación.

Al ser una película que pretende ser realista y fresca en todos sus aspectos, es especialmente duro soportar el doblaje. Como la vi con las voces en español, no me atrevo a aseverar que Keira Knightley, buscando una interpretación natural, sobreactúa como nunca forzando unas risas que vienen de vaya usted a saber donde. Lo que sí puedo decir es que podría disimular un poco más lo de no saber tocar la guitarra. Eso sí, cantando es una grata sorpresa. Mark Ruffalo parece más interesante pero repito, con la voz de Iván Muelas (Will Smith) de fondo no me atrevería a decir nada más.

Begin Again funciona más como descubrimiento fortuito casero que como producto para llenar salas. Las canciones están muy bien aunque, siendo sinceros, son todas exactamente iguales. Se consume sin pereza y su montaje, lo mejor de la película, permite al espectador ir construyendo el puzle de un modo eficaz y entretenido. Pese a todo esto, la sensación al salir del cine no es plenamente satisfactoria.

Aquí la nueva Audrey. NO.
La culpa es de ese intento de presentar como comedia romántica al uso, que no lo es, una trama que intenta ir más allá, y tampoco. Demasiado comercial para su espíritu independiente pero demasiado veraz para su formato de todos los públicos.

Lo curioso es que ese problema se plantea en el mismo argumento. La protagonista está tan comprometida con su arte que reniega cualquier oportunidad comercial, obviando si va a ser buena o no ya no solo para su fortuna, si no para su propia carrera como artista. Esto choca con su ex novio que parece tan centrado en el éxito que olvida qué le gustaba a él de la música. En vez de llegar a un punto intermedio, la trama cede ante la postura de la creadora intransigente que no se vende, con trampas eso sí. No ocurre lo mismo con la película en sí que naufraga en un punto medio que, podría decirse, está entre la propia Once y El Bar Coyote.

¿Grabar en la calle? ¡no problem!
Aquí el trailer. Vedla, disfrutadla y, en unos meses, intentaremos recordar entre todos el título y la trama. Un 6.

1 comentario:

  1. "Entre Once y El Bar Coyote" eso es mine!
    Pensé que pondrías un 5'5/6

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