11/1/13

Amor (Amour)

Hoy he visto Amor (Amour), una de sufrir, aguantar y amar.

Cartel poderoso
Lo sobrio que se ha vuelto Michael Haneke últimamente. De momento le está sirviendo para que le lluevan premios por todas partes. Con La Cinta Blanca ya se hizo con una buena colección y parece querer repetir con esta sincera película sobre la vejez, la enfermedad y la impotencia con la que nos enfrentamos a ciertos cambios sin retorno.

La trama nos presenta a Anne y Georges, una pareja parisina de octogenarios que disfrutan de la música que un día fue su vida. Sin avisar, como siempre ocurren estas cosas, Anne debe ser operada y la parte derecha del cuerpo deja de responder. Su marido intentará que la vida de ambos sea lo más parecida a la que tenían semanas antes, algo imposible, mientras ella empeora día a día hasta convertirse en una niña necesitada de cuidados continuos. El amor y cariño los mantendrá unidos hasta un último acto absolutamente conmovedor.

Contraplano
Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant interpretan a la pareja protagonista de un modo soberbio. Sus miradas durante el desayuno inicial ya les podrían haber valido una nominación pero el proceso de transformación que sufre Emmanuelle Riva es algo fuera de lo normal. Su trabajo es tan intenso que cuando Haneke nos recuerda escenas cotidianas antes del suceso, parece imposible que se trate de la misma actriz. Con Trintignant sucede algo parecido aunque de un modo más sutil. La comparación de las dos escenas donde una paloma se cuela en la casa nos presentaría a dos tipos de vitalidad definitivamente opuesta. Además, tengo que decirlo, él me caía bien de antemano por El Gran Silencio de Corbucci.

Visitas innecsarias
Si esta película fuese americana, el director hubiese incluido tres o cuatro escenas de lloros sin medida mientras una potente banda sonora remarcase lo triste del momento. Al ser una coproducción austro alemana, Haneke puede pasar de sentimentalismos facilones y lo que presenta es mucho más sincero y autentico. Sin música de fondo salvo los determinados momentos de recuerdos de un piano pasado, los protagonistas se enfrentan a la realidad tal cual es, sufriéndola sin dramatismos artificiosos que suficientemente dura es ya.

Aguantando el tirón
La pareja protagonista no vive su amor apasionadamente. Incluso ellos mismos parecen haber olvidado ese sentimiento y, a fuerza de rutina, lo han transformado en cariño y respeto mutuo. La enfermedad golpea esta monotonía y rompe por completo su pequeña fortaleza parisina, es entonces cuando un sentimiento más profundo sale a flote. El único sentimiento que permite olvidar por completo el bienestar propio a favor del mutuo.

Tras ganar la Palma de Oro en Cannes, cinco nominaciones a los Oscar avalan internacionalmente esta historia, cuatro para el propio Haneke como mejor película, película extranjera, dirección y guión original, y una para Emmanuelle Riva como mejor actriz protagonista. Candidaturas importantes donde tampoco hubiese sido extraño encontrarse a Trintignant por un trabajo tan cuidado, aunque reconozco menos impresionante, que el de su colega de reparto. Parece que este año el alemán sí va a quitarse la espinita de Hollywood.
Recuerdos
Aquí el tráiler. Una película imprescindible para los que puedan disfrutar del cine áspero y sin adornos. Una de las mejores películas sobre lo amargo de la vejez junto con la española Arrugas. Un 8’25.

No hay comentarios:

Publicar un comentario