La sexta jornada en
Zinemaldia ha sido sin duda en la que más
nivel medio he encontrado en los pases. De cinco películas vistas, ninguna
bajaría del 7 y alguna roza el 9, si esto no es apuntar bien…
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Que tenga que hacerlo un francés... |
Regreso a Ítaca (Retour à Ithaque) [Perlas] es una producción francesa
dirigida por
Laurent Cantet pero que existe por y para Cuba. Cinco amigos de la
infancia se reúnen aprovechando la visita de uno de ellos tras 16 años en
España. Una velada de recuerdos buenos y malos salteados con rencor, risas, remordimientos y añoranza. Cada uno ha tenido su vida y sus problemas y sólo
volviendo al pasado parecen poder encontrarse. Bien escrita y con
interpretaciones a la altura,
Cantet consigue que sus personajes fluyan de
manera natural y defiendan sus posiciones y relatos en una azotea. Puede que en
momentos resulte reiterativa y algún recorte no vendría mal, pero el amor por
la isla que se respira y la pena por tener que vivirla de ese modo, merecen ser
contados y escuchados. Que un emigrante narre su paso por España, especialmente duro los
primeros años, es un aliciente que ayuda a comprendernos un poco más y que lo
mismo consigue abrir algún melón cerrado a conciencia.
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No sé cómo se rodó esto |
Toto and his Sisters (Toto si Surorile lui) [Nuev@s Director@s] es un duro
documental dirigido por
Alexander Nanau con mimo y cuidado. La cámara mira todo
lo que ocurre pero no interfiere, no pregunta ni se hace presente. Es un
documental de naturaleza sobre humanos. Totonel es un niño de 10 años que vive
en Rumanía junto a sus hermanas de 14 y 17. Del padre no se sabe nada y la
madre está en la cárcel por trapichear con drogas. Su casa es el punto de
reunión donde sus tíos se pinchan con los amigos y la hermana mayor cae en la
tentación. Toto y Andreea, la mediana, sobreviven como pueden y consiguen
ingresar en un orfanato donde su vida es un poco más normal. La aspereza del
relato es suavizada por los ratos en los que los dos jóvenes protagonistas
sacan fuerzas de no se sabe dónde para bailar y olvidar un poco su entorno.
Supervivencia y miseria en una historia que engancha de manera enfermiza desde el
principio y que, aunque deje mal cuerpo, debe recomendarse.
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Posiblemente, el próximo Oscar |
Gett: El Proceso de Viviane Amsalem (Gett, the Trial of Viviane Amsalem) [Perlas] era mi elegida, por horario y temática, para ser esa cinta en la que
das una cabezadita. El problema con la
peli de siesta de hoy es que no me
ha dejado dormir. Escrita y dirigida por
Shlomi Elkabetz y
Ronit Elkabetz, que además
es su protagonista, es la elegida por Israel para representar al país en los
Oscar y uno de los mejores guiones en lo que llevamos de semana. Casi dos horas
en un pequeño cuarto donde una mujer intenta desesperadamente divorciarse de su
marido en un proceso que se alarga años. Si el marido no quiere, la
autoridad religiosa no puede obligarle así que todo se pospone una y otra vez
hasta que uno de los dos se de por vencido. Lo que podría ser un drama
insufrible, yo mismo lo pensaba al leer la sinopsis, resulta ser una elegante y
audaz sátira sobre los atrasos de un país que vive institucionalmente en otra
era. No es una comedia, pero el humor está presente en cada grieta y ayuda a
enlazar el verdadero drama, presentado con un ritmo incesante e interpretado
con acierto por todos los participantes. Cuando el guión está tan trabajado, se
puede hacer mucho con muy poco. Tercera película israelí este año, junto con
Big Bad Wolves y
El Congreso, que demuestra que están en plena forma para crear historias atractivas. Qué pena que
con el resto de noticias que llegan de allí no se note.
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Gloria |
Magical Girl [Sección Oficial] era una de las películas que todo el mundo
quería ver esta edición. La culpa es de la bola de nieve en la que se convirtió
Diamond Flash, opera prima de su director y guionista
Carlos Vermut. Ahora
tocaba demostrar si fue suerte o si todo eso lo tenía claro. Pues lo ha
demostrado, y de qué manera.
La trama nos presenta tres relatos principales que se van
uniendo. Un padre desesperado por comprarle a su hija enferma un regalo, un
viejo profesor con pasado misterioso que sale de la cárcel y una joven con
problemas mentales, o no. El relato que cuenta podría ser cine negro, drama
social o una serie de acontecimientos ligados unos a otros que intrigarían a los fans de los alineamientos planetarios, cada uno que elija. La maestría de
Vermut para dotar al relato de
profundidad y poesía se asientan de un modo innegable. Los personajes empiezan
flotando y se van difuminando con sus propias historias de manera natural pero
siempre a media luz, como no queriendo mostrar nunca las cartas. El guión juega
con esto mismo, no muestra muchos de sus trucos y gracias a esto consigue que
los efectos finales sean aun más atractivos. Es imposible sacarte de la cabeza esta
película durante un tiempo después de verla. Y lo de
José Sacristán es como
para llamar a
Garci y pedirle que no se lo piense, que le dedique a
Landa El
Crack 3 y le escriba algo a este tipo. A veces no sabemos lo que tenemos. Menos
mal y gracias,
Carlos Vermut.
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Made mía... |
In the Basement (Im Keller) [Zabaltegi] es cine desengrasante de
festival, esa película que ves muy tarde, muy cansado y con toda la audiencia
en la misma situación que tú. Documental austriaco firmado por
Ulrich Seidl que muestra varios sótanos de vecinos del país. Parece que allí es
algo importante tener un sótano y seguro que muchos le dan un uso más normal,
pero lo que hace
Seidl es buscar a los más locos y
freaks del lugar para mostrar
lo que hacen bajo tierra. Una galería de tiro, muñecas hiperrealistas,
maquinaria sadomasoquista y parafernalia nazi, así son algunos de los cuartos
en los que entramos y los dueños que abren sus puertas. Lugares con los que el
público se sorprende, intriga, pasa miedo y, sobre todo, ríe. Hay momentos
sacados de realities muy podridos de madrugada y otros de películas enfermas de
Serie B. No sé hasta qué punto es todo un documental y no se ha preparado nada,
pero casi preferiría que no fuese verdad. Al final resulta que
el monstruo de
Amstetten no era la excepción. Sea como fuere, las risas en la sala empezaron a
ser contagiosas y todos entrados en el juego de lo esperpéntico que se nos
presentó. Muy fan del chiste del autobús que cuenta el borracho nazi de la tuba.
Hasta aquí el día, mis vivencias más personales en un rato
en
San Sebastián día 6: lo otro y para cualquier otra consulta me mandan un buro
fax.
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