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Por el cartel, la mitad ya no habéis leído más |
La trama, y cuidado que viene el sopapo, nos presenta a una monja que tiene que encargarse de una joven sorda, muda y ciega. La pobre es recluida en el convento por sus padres, incapaces de ayudar a la muchacha. La religiosa luchará para domar a la salvaje y conseguir poco a poco que aprenda el lenguaje de signos mediante mímica.
La cinta se sostiene por las dos magníficas protagonistas. Por un lado, la lograda interpretación de Isabelle Carré hace que su personaje sea humano y bondadoso al mismo tiempo, dos conceptos que rara vez van de la mano y que la animadversión hacia las religiosas hace aun más complejo en el cine. No es una monja, si no una mujer con hábitos que lucha a muerte por ayudar a alguien que lo necesita. Por otro lado, Ariana Rivoire consigue pasar sin esfuerzo por las diferentes fases educativas de su personaje y que nos creamos todas. La actriz, debutante en este título, es realmente sorda, por lo que dudo que su filmografía pueda extenderse en exceso. Aun así, muchos de los grandes nombres de la industria darían lo que fuera por estar tan convincentes en una sola peli como esta chica aquí.
Con una fotografía sencilla apoyada en una banda sonora clásica y eficiente, La historia de Marie Heurtin se convierte en una de esas películas a recomendar en clases de filosofía, más que en religión. Su dureza naif hace que el espectador salga reconfortado sin haber tenido que pasar un verdadero calvario.
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Al principio la cosa está complicadilla |
Yo es que después de tantos años de colegio y de ver Madeleine, no sé si puedo más.
ResponderEliminarAsí entré yo al pase, ganas totales
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